Cómo María Salomé pasó de tener tráfico a construir un sistema comercial con ROI superior al 1.000%
El reto
María Salomé, una marca colombiana de cuidado capilar con más de 40 años en el mercado, ya tenía un e-commerce en Shopify, inversión en pauta, movimiento en WhatsApp Business y una base de clientes con intención de compra. Desde afuera, varias piezas importantes estaban andando. Pero las ventas estaban estancadas.
Construimos una base de medición más clara con GA4, GTM, Meta Pixel y Hotjar para entender el comportamiento dentro de la tienda. Además, ordenamos WhatsApp Business como parte del sistema comercial mediante la integración de Zoko y Shopify, activando flujos de recuperación de carrito, seguimiento post-compra, oportunidades de recompra y atención más ordenada según el comportamiento del cliente. El resultado fue un sistema comercial más conectado, con WhatsApp sosteniendo un ROI superior al 1.000%.
Una marca puede tener trayectoria, producto, tráfico y una tienda activa, y aun así no estar convirtiendo todo el potencial que ya tiene.
Eso pasaba con María Salomé, una marca colombiana de cuidado capilar con más de 40 años en el mercado. La empresa ya tenía un e-commerce en Shopify, inversión en pauta, movimiento en WhatsApp Business y una base de clientes con intención de compra. Desde afuera, varias piezas importantes estaban andando.
Pero las ventas estaban estancadas.
La lectura más rápida habría sido mirar la pauta, cambiar creativos, ajustar campañas o empujar más tráfico hacia la tienda. Pero al revisar el ecosistema completo, el problema empezó a verse distinto: no faltaba solo atraer más personas, faltaba entender qué estaba pasando con las personas que ya estaban llegando.
El diagnóstico: varias fugas dentro del sistema
Al analizar el e-commerce de María Salomé, encontramos fricciones repartidas en distintos puntos del recorrido.
WhatsApp Business ya recibía conversaciones, dudas, carritos y clientes con intención, pero funcionaba más como canal de atención que como canal comercial. Había movimiento, pero no suficiente estructura para convertir esa intención en ventas de forma consistente.
La recompra también aparecía como una oportunidad clara. La marca tenía clientes que podían volver, pero no existía una arquitectura suficientemente ordenada para activarlos según su comportamiento, historial de compra o momento dentro del ciclo.
También encontramos fricciones técnicas dentro de la tienda. Una de ellas estaba afectando el checkout: usuarios que mostraban intención de compra encontraban obstáculos al avanzar hacia el pago. En esos casos, el problema no está en convencer más al cliente, sino en quitarle trabas al camino que ya decidió recorrer.
Además, al revisar la migración previa a Shopify, detectamos URLs antiguas sin redireccionar. La tienda estaba activa y funcionando, pero parte del tráfico orgánico construido antes de la migración podía estar perdiéndose. Esa es una fuga silenciosa: no siempre aparece como un error evidente, pero puede traducirse en menos visitas orgánicas, mayor dependencia de pauta y datos difíciles de explicar.
La primera decisión: medir mejor para decidir mejor
El primer paso fue construir una base de medición más clara.
Se configuró GA4 para analizar comportamiento dentro de la tienda: visitas, rutas de navegación, productos vistos, abandonos y compras. Se implementó GTM para ordenar eventos importantes como agregar al carrito, iniciar checkout y completar compra. Se ajustó Meta Pixel para que las campañas recibieran señales más claras. Y se incorporó Hotjar para detectar fricciones que no siempre aparecen en un dashboard, como recorridos confusos, clics repetidos o puntos donde el usuario se queda trabado.
Con esa base, métricas como ROI, ROAS, CAC y LTV empezaron a tener más sentido. Ya no eran números sueltos, sino una forma de leer si el crecimiento estaba siendo sano: cuánto costaba traer un cliente, qué canal devolvía mejor la inversión, dónde se caía la compra y qué valor podía dejar un cliente en el tiempo.
WhatsApp Business: de canal de atención a canal comercial
Uno de los movimientos más importantes fue ordenar WhatsApp Business como parte del sistema comercial.
El canal ya existía. Ya tenía movimiento. Ya recibía preguntas, dudas, carritos y conversaciones con intención. Pero tener un canal activo no significa tener un canal comercial.
Con la integración de Zoko y Shopify, WhatsApp empezó a trabajar con más contexto. Ya no dependía únicamente de respuestas manuales o conversaciones aisladas. El canal empezó a operar con flujos de recuperación de carrito, seguimiento post-compra, oportunidades de recompra y atención más ordenada según el comportamiento del cliente dentro de la tienda.
El resultado fue uno de los datos más fuertes del caso: WhatsApp sostuvo un ROI superior al 1.000%.
Ese número no se explica por abrir WhatsApp Business. Eso ya estaba. Se explica por conectar el canal con Shopify, darle contexto, activar flujos y convertir conversaciones en oportunidades comerciales mejor gestionadas.
La recompra también se diseñó
Otro dato clave fue el crecimiento de clientes habituales. El returning customer rate pasó de 2.4% a consolidarse entre 27% y 30% en 8 meses.
Ese salto no salió de una campaña suelta. Salió de ordenar mejor el camino de regreso del cliente.
En María Salomé, la recompra necesitaba coordinación entre datos, WhatsApp, email marketing, CRM, pauta y seguimiento comercial. No bastaba con recordar que alguien ya había comprado. Había que entender qué compró, cuándo podía volver, qué producto podía complementar su compra y qué mensaje tenía sentido según el momento.
Cuando esa lectura empezó a ordenarse, el cliente no tenía que volver a encontrar la marca desde cero. Tenía un camino más claro para regresar.
Resultados
En 8 meses, María Salomé logró resultados que muestran el impacto de conectar mejor el sistema:
Ventas casi 3x.
Tasa de conversión de menos del 1% a 2.19%.
Pedidos mensuales +18% en Q1 2026 frente al periodo anterior.
Clientes habituales de 2.4% a 27%-30%.
WhatsApp con ROI superior al 1.000%.
El aprendizaje
El caso María Salomé demuestra algo que muchas marcas pasan por alto: tener tráfico no significa tener un sistema comercial funcionando.
Puedes tener una tienda activa, inversión en pauta, canales abiertos, herramientas instaladas y conversaciones todos los días. Pero si esas piezas no están conectadas, el crecimiento se vuelve más difícil de sostener.
En Grapez, el trabajo fue leer esas fugas, ordenar la medición, conectar WhatsApp con Shopify, estructurar la recompra y tomar decisiones mensuales con más contexto.
Porque crecer no siempre empieza por traer más tráfico.
A veces empieza por hacer que el tráfico, las conversaciones y los clientes que ya tienes trabajen mucho mejor.
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